01 noviembre 2011

En castellano



Las yemas de mis dedos
han parido verbos forzados a morir 
en el precipicio.

Fragmentos de papel idealizado,
compañeros, tropezando en un punto y aparte.

Inusitadamente cobarde mi diccionario protege,
tutela realidades amordazadas.
Se revela por ello hoy contra mí 
mi tintero, y mi pluma orgullosa,
andaluza y libertaria.
 
Ni muda. Ni sorda.  Ni muerta.

Río abajo descalzas aguas transparentes
cristalizan los latidos braceando como nunca
en confusas corrientes.               

Cuando la agitada mar resurge
las palabras no son suficientes,
la fuerza, reconquistada,
se me tornó insuficiente.
 


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