15 octubre 2011

A trozos




Desde donde estaba hermano
no vislumbraba esperanza.
Veía montañas,
y montañas de dudas.
Me amordazaban. 
Me quemaban los labios.


¡Qué absurdo caminar
con los miedos a cuestas!
Tropezar y caerse. Saborear
el placer de levantarte y ¡Zas!
Te despeñas de nuevo.

- ¿Acaso no es eso vivir? - dirías.

La vida...
Ese  papel en blanco mil veces escrito
en el fondo de la papelera.
Ese ajedrez interminable.
Esa preciosa estrella fugaz que se dispersa
entre susurros de viento.
Un infinito caudal sin retorno.

Para soñarla me bastan las palabras.
¡Con qué poco se conforma esta alma
absurda en su consciencia!

Nacer para morir.
Tal vez hoy, mañana.

¿Y acaso no estuve muerta?
¿Condenada?

Y lo sabes.
Vencí, perdí.  Arriesgué.

Bailé fragmentos de un vals inacabado.
Peleé con tifones en medio de la jungla.

Sobreviví. Paradoja si lo piensas.
Cada vez más humana. Más inhumana.

Tú. Yo. La vida. 
Pasamos. En la letanía escucho
la melodía de un tango. Besos derramados
en el mantel del tiempo.Cuando yo era otra 
y no el espejo de lo que todos querían. 

Pesadumbre, angustia  y congoja. Desterradas.
La felicidad me esperaba a la vuelta de la esquina
sólo tenía que creer para abrazarla.

Sigo andando.
Viviendo trozos de papel en blanco.

Cada vez más humana. Más inhumana.





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