29 septiembre 2011

En este instante, en este ahora.





He respirado tristeza. 
Anotado. Escuchado tristeza. 
Dócil, rebelde. 

He mordido
y tragado tristeza. Llena de vida… 
muerta. Con lágrimas,
y sin ellas que malgastadas 
se alejaron de mis tierras.

Devenir de tristezas viejas. 

Dormidas en la certeza 
de incertidumbres nuevas que despiertan,
y pelean.

Me emborraché de tristeza amiga. 
Ella sedujo mi piel, me hizo el amor
y me convertí en su esclava. 


Bebí demasiada.

La impotencia me ha podido,
lo que he visto me ha dolido.
La llevo en el túetano de mis huesos,
la he padecido.


He contemplado tristeza infinita.

A  la muerte en pie de guerras
rondando ojos valientes, y eran niños…
La carita hambrienta de una niña…

Quise... Poder. 
Pero no puedo...

Y en ese instante,
en ese ahora
la mediocridad del mundo me da asco. 
 

He visto tristeza inicua.

Mariposas en blanco y negro
danzando un baile invisible.
Princesas desheredadas buscando razones...
que no existen.
Sobre la realidad,
si vas descalza se te clavan cristales de tristeza
que una vez dentro te aprietan
y nada es lo que parece.

Y en ese instante,
en ese ahora
me permito la licencia de juzgar
a la Justicia, y decido condenarla.


He sufrido tristeza letal.

Juicios sin causa. Perdidos 
en el arbitrio de una moral
hipócrita y ácida que otorgó el poder
a mi igual, a mi semejante…

Y en ese instante, 
en ese ahora
me duele ser mujer
pero me siento orgullosa.

Ayer... me vestí de rojo
para derrochar tristeza.

Amigo,
acabo de regalarte
mi tristeza en un instante,
el corazón en muchos “ahora”.

En este instante, en este ahora.


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