03 marzo 2012

Itaca


El telón calló.

Aplomo. 
Cortesía galante de una estirpe nueva,
idolatrado pirata, sin dignidad,
pero con clase.

Reputado Ulises sin honor ni casta.

La prosista suspendió en un momento crucial
y no hay aplausos. Pero siempre hay momentos
para un instante de teatro…

 -¿Adónde ibas?- aquiescencia de la copista.

- A merced del Viento, tras la leyenda
de los hombres buenos.-

Tragicómico final. 
La traición es el golpe que no esperas.


Cerrado el telón
la comedia se abre: 


Una imagen estereotipada irrumpe en la sala. Una elegante corbata violeta presume de su castillo con vistas al Imperio.

Impecable la camisa blanca, ideal para encubrir la cobardía de un distintivo huérfano de experiencias.

Hay un retrato magnífico al fondo, desde su prisión de cristal una rosa negra observa con calma las gotas de lluvia, único signo de vida en un escenario de edificios donde el ajedrez desmantela a los peones. 

Colegas extraños con solapas repletas de juicios morales. Trajes de domingo al sol robando el  sudor de otros.

-         ¡OH Dios! - es una actriz magnífica.- ¡Mándame pan y agua para las gentes...! ¡No necesito más lobos! -


4 comentarios:

  1. Es hermoso, que buena escritura tienes

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  2. Ahondas en esa móvil superficie, que todos por ventura sobrellevamos, piel de agasajos, lamento sano tras los pecados, jardín de infancias, madurez que a solas merodeamos, hoy vine a tu casa...Fue un verdadero placer, Manuela...

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  3. Gracias, hacía tiempo que no volvía a casa...
    Un abrazo!1

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