15 octubre 2011

Entre dos


No acierto a mirarte.
Hoy quiero delirar. Fingir
que dibujas con tus dedos una flor
en mis  hombros desnudos.

Quiero derretir los males de esa insensible ciudad
donde resistes un  instante diferente.
La pasión se derrite
y se ha empapado  de sangre.

La sangre duele, punza porque es nuestra.

No acierto a encontrarte.
Mi amada, entre rosas y espinas.

Te extraño. Persistente en la angustia.
Traspasando el horizonte al compás de los miedos.
Tus miedos de esta noche.

Tu tez se difumina en el azar,
tu espalda  es un mar de sensaciones distantes.

No acierto a tenerte.
Etérea  franqueaste mis muros.
Sutil  te condensaste en la piel.
Cariño fundido en lunas de promesas
de amor en Salamanca.
No inteligentes.
Todos los años la misma cita
conmigo a solas. Me sentencio y me condeno.

No acierto a olvidarte.
Mi musa de esta noche. Mi dueña…

Mi  yo en otro espejo.

Ansío  enamorarte.
Gozar en tus comisuras,
complacerte en tus ángulos. Transigirte
en los desertados extremos.

La vida hoy nos regaló su reverso.

No acierto a ayudarte.



2 comentarios:

  1. Fabuloso, tan hermoso es el yo que contemplamos desde nuestra mirada protectora pero critica, como aquel al que aspiramos... Me ha encantado un beso

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  2. Gracias Anabel por tus hermosas palabras. Un beso guapísima!!!

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